Un médico quiso saber si vale la pena bañarse a diario; se duchó menos por cinco años y estas fueron sus conclusiones

Un médico quiso saber si vale la pena bañarse a diario; se duchó menos por cinco años y estas fueron sus conclusiones

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En México, la cultura del baño diario está arraigada en una gran parte de nuestra sociedad. Este hábito proviene desde los tiempos prehispánicos, puesto que se sabe que los mexicas tenían por hábito bañarse a diario. Incluso se sabe que hacían uso de desodorantes, refrescantes de aliento y limpiadores de dientes. No obstante, en otras partes del mundo los hábitos de higiene son un poco más relajados. Esto ha generado choques culturales entre algunos extranjeros que visitan nuestro país.

Sin embargo, ¿qué tan necesario es para nuestro organismo ducharnos a diario? Un médico de la Universidad de Yale llamado James Hamblin, quiso saber la respuesta y para ello redujo la frecuencia de sus duchas durante cinco años. Su experimentó quedó registrado en el libro Clean: The New Science of Skin. Su principal hallazgo fue que lavarse demasiado podría hacernos más débiles ante alergias y enfermedades.

La paradoja de la limpieza: menos podría ser más

Hamblin sugiere que el exceso de higiene podría ser contraproducente. El autor explica que la piel es un ecosistema en sí mismo, con bacterias y microorganismos que desempeñan un papel crucial en la protección del cuerpo. El abuso de jabones antibacteriales y limpiadores fuertes podría estar relacionado con el aumento de alergias, asma y enfermedades como el eccema.

"Los productos pensados para dejarnos más secos y menos grasosos eliminan también el sebo que alimenta a los microbios beneficiosos".
James Hamblin, Clean: The New Science of Skin.

En su libro, el autor explica que la piel alberga ácaros microscópicos llamados Demodex. Estas criaturas ayudan a la exfoliación natural de la piel. De acuerdo con Halblim, más que invasores, los Demodex desempeñan una función protectora y deshacerse completamente de ellos podría volver la piel más propensa a infecciones.

Jabon

Una industria impulsada por el marketing

Hamblin también hace hincapié en el impacto comercial de la higiene. La fabricación de jabones es un proceso químico relativamente simple, pero la percepción de necesidad ha sido impulsada por la publicidad. El autor asegura que en el siglo XIX las compañías lograron convencer al público de que bañarse con jabón diariamente era imprescindible, reforzando la idea de que el olor corporal era algo vergonzoso.

Para probar cuán fácil es entrar en la industria del cuidado de la piel, Hamblin lanzó su propia línea de productos con ingredientes adquiridos en una tienda naturista y frascos comprados en línea. Sin ninguna regulación estricta, pudo vender cremas a precios exorbitantes sin demostrar su efectividad. Su punto: muchos productos cosméticos son más un capricho que una necesidad real.

Hamblin no propone dejar la higiene de lado, sino adoptar un enfoque más racional. Por ejemplo, recomienda priorizar la limpieza localizada; es decir, lavarse manos, cara y zonas de mayor sudoración para mantener una higiene adecuada. Señala que, al reducir la frecuencia de las duchas, la piel se adapta y equilibra su producción de aceites naturales para evitar la resequedad y los problemas cutáneos.

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