Es indiscutible que la Generación Z ya forma parte del mercado laboral. Sin embargo, tal vez muchos no coincidan con las nuevas actitudes o preferencias que tienen los jóvenes en las áreas de trabajo. Este último punto se sustenta con base en la siguiente cifra: Al menos un 18% de directivos ha considerado renunciar a su empleo debido al estrés que supone gestionar a jóvenes empleados.
Básicamente, lo que apunta el estudio realizado por Intelligent refleja que 1 de cada 5 jefes ha pensado en dejar su empleo debido a la frustración que deriva de la colaboración con trabajadores pertenecientes a la Generación Z. En pocas palabras, supervisarlos es un dolor de cabeza.
Si contamos cada uno de los aspectos negativos que revelaron los 1,000 gerentes encuestados, en primer lugar se destaca el uso excesivo del celular por parte de los jóvenes. A su vez, la mitad afirmó que este sector del personal suele causar tensión entre otras generaciones. El resultado: un 27% prefiere evitar contratarlos.
Como ya mencionamos, el estrés que generan a sus empleadores es bastante alto. En ellos resaltan sentimientos de agotamiento, disminución de productividad, mayor carga de trabajo y en un 31%, decepción. Pero ¿qué actitudes de los Gen Z provocan tal agobio a sus supervisores? Se pueden enlistar de la siguiente manera:
- Uso excesivo del teléfono en el lugar de trabajo, 50%.
- Pobre ética laboral, 47%.
- Falta de iniciativa, 45%.
- Pocas habilidades de gestión del tiempo, 44%.
- Falta de profesionalismo, 43%.

La razón detrás de los malos hábitos de la Generación Z
La raíz del conflicto entre superiores y subordinados de la Gen Z, al igual que muchos de los desafíos sociales y económicos actuales, se remonta a la pandemia.
Como apunta el asesor de educación y desarrollo profesional de Intelligent, Huy Nguyen, el auge del trabajo remoto y la escasez de oportunidades en ese período impidieron que estos jóvenes atravesaran una etapa fundamental en el inicio de su vida laboral.
"Vale la pena considerar que los recién graduados, especialmente los de los últimos años, han tenido menos oportunidades de desarrollar habilidades a través de métodos tradicionales como pasantías o trabajo presencial, en parte debido a la pandemia”.
Huy Nguyen de Intelligent.

Puede decirse que las secuelas de la crisis sanitaria y el encierro les privaron de un proceso clave en sus primeros años de trabajo, una fase esencial para desarrollar habilidades como la comunicación, la gestión del tiempo, el trabajo en equipo y, sobre todo, la aplicación práctica de los conocimientos teóricos.
“Los empleados de la Generación Z llegan con habilidades técnicas más sólidas que las generaciones anteriores, pero pueden carecer de las experiencias prácticas adquiridas en los entornos laborales tradicionales. Si no se organiza el flujo de trabajo y se comprenden las codependencias, las cosas pueden volverse caóticas”.
Otro punto a considerar es el conflicto entre trabajadores de distintas generaciones y su choque con los Gen Z. Ya sean temas de comunicación, diferencia de prioridades o distintos estilos de trabajo, estos problemas pueden deberse más a un asunto de empatía y comprenderlo también es clave para encontrar una solución.
Para muchos jefes, la experiencia de trabajar con estos jóvenes ha dejado una lección clara: debido a su falta de recorrido laboral, requieren más tiempo y recursos para desarrollarse, según el 75% de los participantes. Además, el 44% considera que la mejor manera de abordar el problema es ofrecerles un acompañamiento más cercano y proporcionarles retroalimentaciones constantes.
Entrar y enviar un comentario